¿Quién es Roadsupertramp?

Empezaré presentándome, mi nombre es Álvaro, aunque en redes sociales se me conoce como RoadSupertramp. Tengo 30 años y llevo en el mundo de los viajes en moto relativamente poco.

Quiero aprovechar esta primera entrada (espero que me dejen escribir más de una) para explicar como he llegado hasta aquí y como en un periodo de unos dos años he podido ser embajador de varias marcas relacionadas con el mundo de la moto, superar los 5.000 seguidores en Instagram y acabar fundando mi propia empresa de viajes y eventos en moto.

Empecemos…

La afición por el motociclismo no es algo que me haya acompañado toda mi vida, yo siempre he sido más de coche, supongo que debido a que en mi familia no hay ningún motero y la palabra moto siempre a rechinado bastante, siempre se ha visto como una máquina donde tarde o temprano te pasará alguna desgracia. Así que las motos pasaron por mi infancia y adolescencia sin pena ni gloria.

Fui creciendo y estudiando, siempre he tenido muchas inquietudes, tanto es así que entre mis estudios tengo auxiliar de enfermería, técnico superior de laboratorio para luego pasar a estudiar Derecho, imagínate los quiebros de la vida.

 

He trabajado en un hospital, en un hotel como recepcionista, he repartido publicidad, pero la mayor parte de mi vida he trabajado en la hostelería y es ahí donde empieza esta historia.

 

Llevaba años dedicándome a ese sector, invirtiendo muchísimas horas a trabajar mientras los demás disfrutaban. He de decir que ese trabajo me ha ofrecido infinidad de cosas buenas como el inglés, la empatía, la templanza y la remuneración salarial que me permitió tener una vida autónoma en Barcelona. Vamos, la típica situación rutinaria y de aceptación que no hace más que comerse días, meses y años de tu vida sin que te des cuenta y te cuestiones si puedes desempeñar una labor que te realice más o no.

Por circunstancias de la vida me di cuenta de que estaba dejando que se me fuese la vida en ese trabajo, estaba agotado física y mentalmente así que decidí dar el salto a otro gremio y pensé que con los conocimientos que tenía podría probar a sacarme una oposición a policía,

¿Por qué no intentarlo?

En los requisitos para poder opositar se necesitaba el carnet de moto A2. Así que me matriculé en la autoescuela de mi barrio y fue entonces, cuando me subí a una moto de más de 125cc que noté esa sensación. La sensación de que cuando me intentaba equilibrar encima de la moto también se equilibraban sentimientos dentro de mí, parecía que me intentaba estabilizar a golpe corto de gas encima de la moto y en la vida. Así que como no podía ser de otra manera dije:

¡Esto mola!

“La palabra moto siempre a rechinado bastante, siempre se ha visto como una máquina donde tarde o temprano te pasará alguna desgracia.”

Me saqué el carnet de moto, intenté un par de veces aprobar la oposición de policía sin mucho éxito en los psicotécnicos (ya dudaba de mí mismo si era que estaba muy cuerdo o totalmente como una regadera, visto lo visto) y seguí trabajando en la hostelería hasta que al cabo de unos meses hablé con mi jefe y le comenté como me sentía, que necesitaba un respiro y lo entendió perfectamente, por eso siempre le estaré agradecido (y como voy a pasarle el enlace a este artículo quiero enviarle un caluroso abrazo) gracias Bernardo.

Y ahí empieza todo, estaba sin trabajo así que decidí dejar mi piso en Barcelona y volver a Igualada a casa de mis padres, no me malinterpretéis, necesitaba una “nave nodriza” pues había decidido coger la moto y viajar, pasar tiempo fuera comiendo cosas diferentes, hablando con gente de una manera más personal, algo que fuese más allá del ¿Qué van a tomar? Necesitaba alimentar mi alma de experiencias y paisajes y por eso fui de moto en moto hasta que di con la que me acompañaría en mis primeros viajes, una Kawasaki Versys 650 a la que llamé Milka.

Compré cámaras de acción y un dron porque en aquel entonces conocí por YouTube a Charly Sinewan y dije (como muchos de nosotros) me gusta su estilo, voy a ver si también soy capaz. Así que me abrí una cuenta en Instagram donde empecé a subir fotos de mis viajes y a comentar mis sensaciones. Aquello tuvo muy buena acogida y en relativamente poco tiempo fui creciendo de seguidores y siendo realistas eso te anima a no parar de viajar y compartir lo que haces.

¿Qué te parece si en el siguiente artículo te hablo sobre como conseguí atraer a patrocinadores hasta llegar a poder cambiar la moto por una BMW?

Espero que no se te haya hecho muy pesado,

¡Un saludo!

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